La ciudad que ha aprendido a respirar
Por: Carolina Mejía Gómez Una ciudad que no respira, tampoco sueña. Hablo del oxígeno que no solo pasa por los pulmones, sino al de la sana recreación, del juego y la diversión, de la calma, de la conversación entre vecinos y de la convivencia que humaniza. Me refiero al oxígeno que hace te sientas bien…
