Una infección intestinal que puede prolongarse durante semanas y presentar períodos de aparente mejoría tiene entre sus posibles causas a Cyclospora, un parásito microscópico que puede llegar al organismo a través de alimentos o agua contaminados.
La ciclosporiasis, como se denomina la infección, suele estar asociada al consumo de frutas y vegetales frescos. Sus síntomas más frecuentes incluyen diarrea acuosa, cólicos abdominales, náuseas y pérdida de apetito, aunque algunas personas pueden presentar síntomas leves o incluso ninguno.
La doctora Carolina Geadas, especialista en Enfermedades Infecciosas en Brigham and Women’s Hospital e instructora de Medicina en Harvard Medical School, explica que uno de los principales desafíos para identificar la infección es que Cyclospora no suele detectarse mediante las pruebas rutinarias de materia fecal.
Esto puede hacer que se confunda con una gastroenteritis común o una intoxicación alimentaria. Sin tratamiento, los síntomas pueden mantenerse durante varias semanas y reaparecer después de una aparente recuperación.
Aunque Cyclospora es conocido desde hace décadas, recientes brotes con miles de casos reportados en Estados Unidos han vuelto a poner el parásito bajo la atención de las autoridades sanitarias. La circulación internacional de productos frescos también representa un desafío, debido a que alimentos contaminados pueden llegar a consumidores que no han viajado a zonas donde el parásito es frecuente.
Lavar frutas y vegetales bajo el chorro de agua sigue siendo recomendable, pero no garantiza la eliminación del parásito. Cuando sea posible, cocinar los alimentos a una temperatura de al menos 70 °C es una de las medidas más eficaces. También se aconseja lavar las frutas incluso cuando serán peladas y mantener una adecuada higiene de manos y utensilios para evitar la contaminación cruzada.
Los niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con sistemas inmunitarios debilitados pueden tener mayor riesgo de complicaciones, especialmente por la deshidratación asociada con una infección prolongada.
Ante síntomas persistentes o recurrentes, la recomendación es consultar a un profesional de la salud y considerar la posibilidad de ciclosporiasis. La infección tiene tratamiento y, una vez confirmado el diagnóstico, la mayoría de los pacientes responde favorablemente al antibiótico indicado.
